# LCMS Convention Workbook_St. Louis Missouri_2013_S384 # Machine transcription, uncorrected — CHI Digital Archive (demonstration) 384 THEOLOGICAL DOCUMENTS­­—COMMISSION ON THEOLOGY AND CHURCH RELATIONS de persuadirse entre ellos con respecto a los asuntos del reino de la izquierda a través de uso de la razón. Más aún, llama a todas las partes al arrepentimiento cuando sus posturas están motivadas por propósitos malos o egoístas, y evita que el cristiano sienta que su justificación ante Dios depende de su concordancia general o específica con la ley de inmigración. IV. ¿Quién es mi prójimo? El lugar de la vocación del cristiano en el debate sobre la inmigración ¿Qué significa cumplir la ley de Dios? Los cristianos conocen la ley de Dios como los Diez Mandamientos. Pero, ¿cómo se cumple o se aplica el Decálogo en sus vidas cotidianas? Esta pregunta es algo abstracta hasta que miramos más de cerca a las vocaciones concretas que Dios nos ha dado, y a los prójimos o grupos de prójimos específicos que Dios ha puesto en nuestras vidas.71 La vocación es el llamado que Dios le hace a cada cristiano a cumplir su ley sirviendo a algún prójimo(s) a través del ejercicio de ciertas tareas y responsabilidades. Cuando un cristiano sirve a su prójimo en el contexto de la vocación o “estado de vida” que Dios le ha dado, está concretamente cumpliendo el “mandamiento del amor” de Dios y, por lo tanto, su voluntad de que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos.72 Dado que los cristianos se relacionan con muchos prójimos, típicamente tienen más de una vocación. Por lo tanto, también tienen más de un prójimo a quien asistir en esta vida. Tener una vocación no es un accidente sino un propósito creado por Dios para nosotros. Las vocaciones pueden ser comprendidas correctamente como parte del orden de la creación de Dios. Las vocaciones derivan, de una u otra forma, del mandamiento e institución de Dios del trabajo como parte de su creación. Incluso antes de la caída en pecado Dios creó al hombre para que cuidara y cultivara el jardín (Gn. 2:15). A pesar que después de la caída el trabajo a menudo se ve y se siente como una maldición divina (cf. Gn. 3:1719), los cristianos no deben perder de vista que el trabajo es, en realidad, un medio temporal instituido por el Creador a través del cual él bendice, provee, protege, y sostiene su creación.73 “El trabajo es la ‘máscara’ detrás de la cual el Dios escondido hace todo y da a los hombres todo lo que necesitan para 71 Esta sección desarrolla un argumento hecho por Leopoldo A. Sánchez M. en: “Arizona Neighbor On My Mind” (El prójimo de Arizona en mi mente), ConcordiaTheology.Org (Mayo 3, 2010). En línea: http://concordiatheology.org/2010/05/arizona-neighbor-on-my-mind. Para una explicación del término “vocación”, según es utilizado en este informe, ver el Apéndice II. 72 “Este mandamiento de amar, válido en todo lugar para todas las personas, se vuelve específico para nosotros como individuos en el contexto del estado de vida en el cual Dios nos ha puesto. A través de nuestro estado de vida somos puestos en una relación definida y particular con los demás. Y nuestra obligación de servirnos mutuamente, por lo tanto, toma una forma muy específica.” Paul Althaus, The Ethics of Martin Luther (Minneapolis: Fortress, 1972), 36. 73 “El mundo sólo ve la carga tediosa del trabajo y, por lo tanto, le huye y lo rechaza. Hacer eso, sin embargo, significa mirar al trabajo con los ‘ojos de la carne’ que sólo pueden ver el esfuerzo y los problemas del trabajo… Sin embargo, los cristianos ven el trabajo con los ojos del Espíritu Santo… Dios ha endulzado la amargura del trabajo con la miel de buen agrado y la promesa de su bendición… Por lo tanto el trabajo, si bien está bajo una maldición, también está bajo la bendición de Dios.” Ibíd., 102. 36 37 vivir.”74 Dios ha provisto al mundo con trabajadores y gobernantes de todo tipo quienes, a través de su labor, contribuyen al bienestar de muchos prójimos.75 mandan y otros obedecen.”77 Por lo tanto, el gobierno secular, hablando en forma general, incluye “el matrimonio, el hogar, la propiedad, la relación entre el amo y el sirviente”, incluso si, luego de la caída, el gobierno secular es definido más estrictamente como el medio que Dios utiliza para aplacar el pecado externo a través de la “espada” empuñada por las autoridades políticas.78 Más aún, Dios creó al hombre y a la mujer a su propia imagen y, por lo tanto, en perfecta justicia—esto es, para vivir en una relación recta ante Dios y ante los otros seres humanos. Si bien decimos que nuestra relación con Dios después de la caída ha sido corrompida por el pecado, debemos recordar que, desde el principio, Dios ha deseado vivir en comunión con sus criaturas y—en vez de destruir su creación caída—elige restaurarla a través de la obra redentora de Cristo y de la proclamación del Evangelio por parte de la iglesia en la tierra a través de la guía del Espíritu Santo. Dios instituyó la iglesia ya desde el principio al crear a nuestros primeros padres para que vivieran en comunión con él en el Jardín. Luego de la caída, él se encarga de restaurar la comunión de sus criaturas con él a través de Cristo. Dios ha provisto al mundo con la iglesia, sus ministros y miembros, para proclamar el Evangelio de redención en Cristo y, así, contribuir al bienestar espiritual de muchos prójimos. Dios nos creó para vivir en justicia entre nosotros. Adán y Eva, nuestros primeros padres, no fueron creados sólo para vivir como seres aislados y tratar de saciar sus propias necesidades y deseos individuales. Al contrario, Dios creó al hombre y a la mujer el uno para el otro, para que se cuiden y apoyen mutuamente en el contexto de la unión matrimonial. En este mundo caído, en donde las personas a menudo hablan de los desafíos, fracasos e inconveniencias del matrimonio y la vida familiar, los cristianos somos llamados a recordar que Dios instituyó el matrimonio, y por lo tanto la familia, como un medio para bendecir, cuidar y proteger su creación.76 Los padres proveen para las necesidades temporales y espirituales de los niños. El hogar cristiano es el primer lugar donde los niños aprenden de sus padres el valor del trabajo, del matrimonio, de la autoridad y de la Palabra de Dios. Es la primera economía, gobierno, e iglesia. Dios ya instituyó el gobierno secular “en el paraíso” con el mandato de gobernar la tierra. El gobierno está basado en la realidad que, como resultado de la institución del matrimonio, “la vida terrenal requiere de relaciones en las cuales algunos son superiores y otros son dependientes, en las cuales algunos En resumen, todas las vocaciones, estados de vida y oficios a través de los cuales nos relacionamos y servimos a nuestro prójimo en el mundo actual, derivan del diseño y la palabra de Dios.79 Ser una criatura significa tener vocaciones y prójimos a quienes cuidar. Pero, ¿quién es mi prójimo? Sin lugar a dudas, mi prójimo es cualquiera que necesita mi ayuda. Sin embargo, si todas las personas son mi prójimo en forma general, corro el riesgo de que ninguno sea mi prójimo en forma concreta. Cuando se habla de los inmigrantes que están en los Estados Unidos ilegalmente, uno debe recordar que cada persona tiene una historia y experiencia diferente.80 Algunos son víctimas del tráfico de personas.81 Algunos no tienen condición legal debido a la violencia y explotación de otros. Muchos entraron legalmente a los Estados Unidos pero se quedaron más tiempo del permitido por sus visas por diferentes razones, incluyendo situaciones de reunificación de familia, miedo de persecución, o el deseo de proveer a sus hijos una vida más digna. También debemos admitir que un cierto número ha venido o se ha quedado en este país para cometer actos criminales. La inmigración no plantea un problema acerca de la ley en un sentido general, sino acerca de las personas que son nuestros prójimos. Dicho de otra manera, la vocación nos permite poner un rostro humano en los debates sobre la ley en general, y la ley migratoria en particular. Así como la enseñanza luterana sobre la vocación evita la idea de que la ley puede ser cumplida abstractamente sin tener a un prójimo concreto en mente, esta enseñanza también nos ayuda a evitar el peligro de pensar en nuestro prójimo como un objeto abstracto, dirigiéndonos a abogar por prójimos específicos en sus situaciones particulares y dentro de un contexto 77 Althaus, The Ethics of Martin Luther, 48. 78 Ibíd., 47-48. 79 74 Ibíd., 101. “En vez de venir en majestad descubierta cuando le da un don a un hombre, Dios se pone una máscara en la cara. Se viste de hombre común que realiza su obra en la tierra. Los seres humanos deben trabajar ‘cada uno de acuerdo a su vocación y oficio’; a través de esto sirven como máscaras, detrás de las cuales Dios puede ocultarse para repartir sus dones.” Gustaf Wingren, Luther on Vocation (Evansville, Indiana: Ballast Press, 1994), 138 (cf. 123-143). 75 “Quien no trabaja es un ladrón que roba a su prójimo de dos maneras. Primero, permite que otros trabajen para él y se nutre de su ‘sangre y sudor’. Segundo, retiene lo que debería darle a su prójimo.”Althaus, The Ethics of Martin Luther, 102 (itálicas agregadas). 76 “En la tierra, y en relación a su prójimo, él [el hombre] ocupa un ‘puesto’; allí el punto principal es que la creación es sustentada; por ejemplo: que los niños reciben alimento, vestido y cuidado. Dios efectúa esta obra de amor en la tierra a través de ‘órdenes’—el orden del matrimonio, de maestro y alumnos, del gobierno, etc.” Wingren, Luther on Vocation, 6-7. 38 2013 Convention Workbook “Dios ha establecido estados entre los hombres—Lutero también habla de órdenes, instituciones, oficios o jerarquías. En la vida hay muchos y variados estados, ya que ‘Dios es un gran señor y tiene muchos siervos buenos’… A veces Lutero los resume en tres estados básicos: ministerio, matrimonio (o la familia, incluyendo todo lo relacionado a los negocios y la economía), y autoridad secular… Todos estos son ‘estados y órdenes divinos’ porque Dios los ha establecido en su Palabra, y deben ser honrados como instituciones sagradas.” Ibíd., 36-37. 80 SRIC dice: “Millones de personas indocumentadas han venido a los Estados Unidos por variadas razones. Han venido escapando de diversas formas de opresión, incluyendo la pobreza extrema y el hambre. Han venido para proveer para sus seres queridos. Han venido para terminar de vivir separados de sus seres queridos. Han venido ilegalmente porque se han dado cuenta que la vía legal es casi imposible de manejar. Han venido porque aquí pueden trabajar y encontrar dignidad en su labor. Reconocemos también que, un pequeño porcentaje, ha venido por razones maléficas.” 81 Ver Res. 6-07A “To Support Efforts to End Human Trafficking/Slavery”, en The Lutheran Church—Missouri Synod, Convention Proceedings (2010), 144. 39